Grandes cambios en las muñecas de niñas

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Este sábado estuve jugando a la Nancy, a la de ahora. Pero antes, fui a mi trastero a por una caja llena de vestidos de mi vieja Nancy, a la nueva le quedaban los vestidos flojos y los zapatos pequeños, y no pude evitar pensar cómo los muñecos reflejaban no solo las aspiraciones de los más pequeños, sino también los cambios de la sociedad.

Que la Nancy ha cambiado es evidente con solo verle la cara, tiene los ojos más grandes -siempre abiertos- y la cara menos redonda, más tipo Bratz. Aunque Nancy sigue mostrando un tipo muy sano (nada que ver con estas últimas), es un pelín más alta, tiene las piernas más delgadas y pies y manos más grandes. Además, tiene un poquitín de pecho (algo que siempre les hace ilusión a quienes aún les faltan muchos años para tenerlo).

Los adultos presentes nos enzarzamos en una discusión sobre si nos gustaba más la de antes o la de ahora. Personalmente lo tengo claro, la de ahora es mucho más guapa. ¿Quieres saber qué otros muñecos han cambiado?


Leyendo el periódico el otro día me encontré con que las barriguitas cumplen hoy 41 años, y con todo un repaso a sus cambios a lo largo del tiempo. Y es que las transformaciones en las barriguitas son mucho más espectaculares.

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Yo de pequeña las odiaba, tan amorfillas y con tan pocas posibilidades de juego.  Nada que ver con la actualidad, donde las barriguitas son chicas modernas –aunque también hay chicos, señoras, niños…-, con una cabeza proporcionada, ojos grandes, y brazos y piernas delgados. Además, representan profesiones, tienen moto y supongo que hasta vestidos de noche.

Otros que me sorprendieron considerablemente fueron los Pin y Pon. Aquellos muñequitos rígidos y diminutos, son ahora móviles -aunque poco-, grandes, ¡y tienen ojos de manga!.  Nada que ver, como puedes comprobar en el anuncio que te pongo abajo. Se ve que las pequeñas se van haciendo más exigentes.

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También leí que los  muñecos de bebé (tipo nenuco) ya no son deseados más que hasta los seis años. Y es que las niñas de ahora quieren jugar con lo que pronto serán: chicas modernas y atractivas con ropa bonita.

Nada que objetar, reconozco que me gustan mucho más las nuevas versiones. Y que al fin y al cabo, que las niñas sueñen con ser «chicas» no es  peor que que sueñen con ser mamás -dejando claro que querer ser «chica» y mamá no tiene nada de malo mientras no sea lo único con lo que sueñen-.

¿Y tú qué opinas? ¿Crees que estas modernizaciones son simplemente una adaptación de los nuevos gustos o que reflejan algo más profundo? ¿Qué muñecos te gustan más?