Vacunas en los niños: imprescindibles

Las vacunas en los niños están siendo puestas, últimamente, en tela de juicio. Es cierto que de momento la vacunación en España es cercana al 100%, pero cada vez tiene más visibilidad la opción de no vacunar a los pequeños, no solo por parte de personas en riesgo de exclusión social, si no también por parte de familias que se suponen bien educadas y dispuestas a buscar “lo mejor” para sus hijos.

Por qué está calando un mensaje claramente conspiroparanoico es algo que se me escapa. Que sí, que nadie duda que la industria farmacéutica se mueve por intereses económicos, pero eso no quiere decir que las vacunas no sean útiles. ¿Conoces a alguien que haya muerto de viruela, tos ferina o sarampión? ¿No? Pues antes de las vacunas pocos podían decir lo mismo.

¿Quieres saber qué razones alegan los padres que no quieren vacunar a sus hijos y por qué no son acertadas?

1. Debería primar la libertad individual de no vacunar a tu hijo si no lo deseas

Aunque el efecto individual de la vacuna es immediato, si todos los padres vacunaran a sus hijos se conseguiría una meta mayor, erradicar la enfermedad (como por ejemplo pasó con la polio).

El problema es que hoy por hoy la vacunación no es universal, por lo que no vacunar a un niño no solo afecta a ese niño, sino también a otros niños que quizá no pudieron ser vacunados. Bien es cierto que eso en España es cada vez menos frecuente, pero enfermedades que se prevenían erradicadas para 2005 como el sarampión, están creciendo año a año por culpa de los niños que no han sido vacunados. E igual ahora ya no nos acordamos pero es indudable que había niños y adultos que morían o quedaban con secuelas por culpa de esta enfermedad.

En España, la vacunación no es legalmente obligatoria. Pero que la mayoría  de la población está de acuerdo en que la libertad individual termina donde comienzan los derechos de salud del niño.

2. Las vacunas causan efectos secundarios muy graves

Los efectos secundarios que pueden causar las vacunas no son graves. En general se trata de fiebre, sensibilidad al tacto o un abultamiento debajo de la piel en el lugar donde se puso la vacuna. Pero aún en el caso de que causaran efectos secundarios graves (que la mayoría de los estudios demuestran que no es el caso) los causarían en una proporción mucho más baja de lo que las enfermedades ya erradicadas causaban hace doscientos años. Es decir, la vacuna tiene un riesgo muchísimo más bajo que la enfermedad que previene.

A este respecto te dejo un vídeo muy claro que lo explica gráficamente:

[youtube lhk7-5eBCrs]

 

3. Mientras el 50% de la población este vacunada, la inmunidad grupal es alta.

Cuando tú vacunas a tu hijo, no solo lo proteges a él, sino a todo su entorno. Justamente por eso vacunar a los niños es también una buena medida de responsabilidad social. Esgrimir: “mi hijo está protegido igual porque tú ya vacunas al tuyo” deja de ser verdad a medida que crece el número de niños sin vacunar.

4. No tenemos suficiente información sobre las vacunas

Como en todas las cuestiones cientificas, la mayoría de nosotros no tiene la posibilidad de investigar por sí mismo, si no simplemente confiar en los estudios contrastados, que en este caso, además, coinciden con la experiencia. Y no, no tiene el mismo valor la opinión de un doctor que no sabemos de donde salió que la del 90% de la opinión ciéntifica internacional.

En la actualidad, hay numerosas vacunas que han probado su eficacia y que se consideran imprescindibles: la difteria, el tétanos, la tos ferina, la de la polio y la triple vírica.

Prácticamente ningún médico niega la importancia de las vacunas antes mencionadas. Creer que los médicos tienen (como la industria farmacéutica) intereses ocultos para hacernos enfermar me parece que cae por su propio peso.

¿A qué crees que se debe la moda de no vacunar a los niños?

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here