Trucos para conseguir que tu hijo aprenda a comer de todo

7.  Promueve el consumo de fruta

Muchos niños son reacios a tomar fruta, pero deben acostumbrarse desde pequeños , ya que es fundamental para una alimentación sana. Para conseguir que quieran comer frutas, es bueno que la coloques a la vista, por ejemplo en un frutero llamativo sobre la mesa, y por supuesto, que te vean a ti coger fruta a menudo. También es aconsejable que recurras a las frutas de piel dura (plátanos, mandarinas, naranjas…) para llevarlas siempre junto a él: en su mochila cuando se va de excursión, en el coche para los trayectos largos…

Añadir fruta en pequeños trozos o en crema a las recetas también es una forma de conseguir que tu hijo tome más fruta a lo largo del día: pato a la naranja, lomo de cerdo con salsa de manzana o pollo con piña… hay muchas opciones.

Por último, si tu hijo es reacio a tomar fruta, cuida mucho la presentación: una brocheta de fruta colorida le entrará por los ojos, y es más probable que quiera tomarla.

8. Disimula el sabor de los alimentos que no le gustan

Muchos niños rechazan los pescados que tienen mucho sabor. Una forma de conseguir que los tomen es disimular su sabor con salsas, vinagretas o hierbas aromáticas. Y lo mismo vale para las verduras, prueba a hacerlas por ejemplo al ajillo (si a tu hijo ese sabor le gusta en otros platos).

9. Combina alimentos

Para hacer platos más completos, combina diferentes tipos de alimentos: resultarán más nutritivos, menos aburridos y acostumbrarás a tu hijo a la variedad. Las legumbres no suelen tener mucho éxito entre los más pequeños, prueba a combinarlas con cereales y frutos secos: conseguirás aligerar tus platos de proteína animal.

10. Crea un clima agradable a la hora de la comida

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Los niños que comen con la familia aprenden mejores hábitos de alimentación que aquellos que comen separados, no le des de comer antes a tu hijo aunque eso te genere más estrés a ti a la hora de la comida. Y recuerda: ¡nada de comer con la tele encendida!

Mantén una conversación agradable mientras coméis, no es buena idea discutir sobre los hábitos alimenticios de tu hijo en ese momento. Además, si en la familia hay antecedentes de sobrepeso, no hables sobre calorías o adelgazar. A tu hijo debe quedarle claro que hay que comer bien por cuestiones de nutrición y no para «conseguir adelgazar».

Vía: Consumer