¿Prohibirías regalar juguetes con la comida basura?

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Hará cosa de un mes leí un artículo sobre un condado de Estados Unidos que quería prohibir los regalos que acompañan a algunos alimentos de comida rápida.  Me acordé entonces de que esa cuestión ya apareció en varias ocasiones en España, y creo que incluso se prevé aplicarlo próximamente (pero de momento el Happy Meal sigue existiendo).

Son muchos los productos alimenticios que tratan de seducir a nuestros hijos dándoles juguetes (o entradas al cine, pegatinas coleccionables, etc). En la mayor parte de los casos, se trata de comidas altamente calóricas y poco sanas. ¿Crees que se deberían prohibir este tipo de regalos?

El Happy Meal es el ejemplo más simbólico, pero no el único. Numerosas cadenas de comida rápida, productos de bollería industrial, chocolatinas y golosinas recurren al juguete para hacer su alimento más atractivo.

Y no deja de ser paradójico que en una sociedad en la que la obesidad se está convirtiendo en una plaga entre los más pequeños, se les premie por comer comida que no sólo es calórica, sino que además es poco saludable.

Los niños pequeños están aprendiendo sus hábitos alimenticios, que perdurarán a lo largo de su vida. Aprender unos hábitos correctos de pequeños les augura un futuro libre de sobrepeso y de las enfermedades asociadas al mismo. Sin duda, cuando un niño ve una promoción por la que le regalan un muñeco con su hamburguesa, el producto se vuelve más atractivo. ¿Pero debe prohibirse esta práctica?

Personalmente, no lo veo nada claro. Para mí el problema básico es saber qué hace el McDonals lleno de niños de cuatro años comiendo hamburguesas. Da igual que un niño vea que le regalan algo o no, si sus padres lo llevan ahí es para comer comida basura (y porque ellos mismos la comen).

Porque los menores de 10 años no suelen irse a las hamburgueserías solitos. Ni se compran ellos la merienda. Es cierto que el juguete puede hacer que el producto se vea más atractivo (habría que probar a incluir muñecos en los menús de ensalada). Pero la comida rápida es atractiva y adictiva por sí misma. Y está claro que un niño que tiene la posibilidad de elegir productos poco saludables habitualmente ( por comerlos de vez en cuando no pasa nada) tiene un problema de falta de educación alimentaria que proviene de sus padres.

¿Prohibir los regalos hará que los productos sean menos atractivos? Lo dudo.  No creo que los padres decidan que como no regalan nada en la hamburguesería es mejor ir a un sitio de comida ligera. Ni que le empiecen a hacer bocatas a media tarde porque los donuts no ofrecen nada.

Lo que sí es cierto es que los niños están experimentado, a través de los obsequios, una preferencia emocional hacia un tipo de productos que se mantendrá en su adolescencia (cuando ya tienen capacidad de comprar su propia merienda).

¿Qué opinas tú? ¿Crees que serviría de algo prohibir los regalos? ¿Piensas que aunque no sirva es una buena idea para no “premiar” el comer mal?

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