La respiración en el parto

La respiración en el parto es un punto clave para controlar el dolor y para conseguir la oxigenación necesaria tanto para ti como para tu bebé. Es por eso que es lo más trabajado durante las clases de preparación al parto, pero si no has acudido no te preocupes ya que los médicos te indicarán en cada momento cómo debes respirar. Eso sí, siempre es mejor llevarlo practicado ;)

¿Quieres saber qué técnicas de respiración son útiles durante el parto?

Durante la fase de dilatación las contracciones se irán haciendo cada vez más frecuentes. Para minimizar el dolor lo ideal es tratar de conservar la calma en los momentos sin contracciones, respirando de forma profunda y usando el diafragma para llenar de aire los pulmones.

Cuando notes que empieza una contracción, haz una inspiración profunda por la nariz y espira por la boca de forma lenta.

Despues puedes hacer respiraciones rápidas y profundas (como jadeando) pero debes evitar hiperventilar. Esta técnica suele ser necesaria en los partos sin epidural, para no distender demasiado los músculos de la zona del periné.

Cuando la contracción termina vuelve a hacer una o dos respiraciónes profundos.

Si tienes ganas de empujar pero aún no es el momento, la respiración también te puede ayudar: jadea hasta que se pase esa sensación.

Una vez que comienza el expulsivo es importante empujar correctamente. Para ello, debes llenar los pulmones todo lo posible antes de comenzar a empujar, contraer los músculos del abdomen, y expulsar el aire después mientras empujas. Entre pujos, procura relajarte y respirar de forma lenta y profunda antes de que llegue la siguiente contracción.

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