8 errores habituales en la merienda de los niños

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La merienda es una de las cinco comidas indispensables del día, pero la mayoría de los adultos pasamos olímpicamente. En el caso de los niños, la merienda se vuelve absolutamente imprescindible, ya que su organismo no está preparado para estar muchas horas sin comer.

La merienda contribuye en el aporte de los nutrientes esenciales para una alimentación sana y equilibrada, ya que en ella solemos introducir fruta y lácteos, fundamentales para el desarrollo de los más pequeños.

Sin embargo, cada vez es más común ver en la bolsa de la merienda productos de bollería industrial o ver a niños merendando frente al televisor. ¿Quieres saber qué errores debemos desterrar en la merienda de nuestros hijos?

1. Saltarse la merienda

Este no es un error habitual, ya que el 80% de los niños españoles meriendan a diario. Sin embargo sí es más frecuente que olvidemos que los niños no pueden estar horas esperando por su merienda, especialmente ahora que es verano y cambia nuestro ritmo de vida. Un niño pequeño debe comer a sus horas, así que asegúrate de llevarle su merienda vayáis donde vayáis.

2. Bollería industrial

Este es un error muy grave y por lástima cada vez más común. Por vagancia, por capricho del niño o por error conceptual, muchos padres ofrecen bollería industrial a diario a sus hijos.

Y no hablo solo de donuts y bollycaos, el pan de leche, por ejemplo, también lleva numerosas grasas trans perjudiciales para la salud. Además, como suelen ser blanditos no exigen esfuerzo del pequeño para masticar (y es bueno que se acostumbre a masticar bien), y se pegan a los dientes, por lo que son más peligrosos para las caries.

No lo dudes, a diario, pan. De forma excepcional, bollería.  Y siempre mejor de la panadería que industrial.

3. Golosinas y snacks tipo patatillas, gusanitos, fritos…

Esto creo que no tengo ni que explicarlo. Bajo contenido nutricional y alto contenido en calorías y grasas trans . ¿Para qué sirven? Solo para empeorar su salud.

No pasa nada por que un día excepcional le compres una bolsa de gominolas, pero la merienda nunca debe ser esa bolsa de gominolas. Que tome una merienda más ligera y de postre un par de golosinas. Raciona este tipo de productos para evitar atracones.

4. Zumos en vez de fruta

Los niños prefieren, en muchas ocasiones, los zumos a la fruta, pero no son equivalentes en cuanto a nutrición. Incluso si comparásemos entre zumo natural (que no suele ser el caso) y fruta, ésta última ganaría por su mayor contenido en fibra y su menor contenido en azúcar.

No es malo que un niño sano tome zumos naturales, siempre y cuando eso no sustituya a su ración de fruta. En cuanto a los zumos industriales, no conviene tomarlos a diario ya que el contenido en azúcar se dispara.

5. Prescindir del bocata

El bocadillo es una parte fundamental de la merienda de los pequeños, ya que le aporta hidratos de carbono, lo que supone más energía y posibilita el buen funcionamiento de músculos y mente.

A veces en niños gorditos se prescinde de esta parte de la merienda, pero, a menos que un médico indique lo contrario, conviene hacer un pequeño bocadillo con ingredientes ligeros (pavo, tomate…). El pan tiene una mala fama que no se corresponde con su aporte calórico.

6. Dejarles elegir su merienda

La merienda ideal siempre consta de fruta, lácteos e hidratos de carbono. Por supuesto, puedes dejarle elegir entre plátano o manzana, pero no entre fruta y natillas, por ejemplo.

Tu hijo no va a decidir lo que sea mejor para su salud, sino lo que más le guste. Déjale elegir sólo tras seleccionar los alimentos que conviene que tome.

7. Merendar siempre lo mismo

La merienda, normalmente, le gusta a todos los niños, incluso a aquellos que no comen bien. Se trata de una pausa en sus juegos para recuperar energías, con productos que suelen gozar de aceptación entre los más pequeños.

Merendar siempre lo mismo puede acabar volviendo la merienda aburrida, de forma que acabe perdiendo interés en tomar algo a media tarde. Otra consecuencia nefasta de darle siempre lo mismo es que acabe volviéndose repugnante hacia otras opciones.

No hace falta introducir grandes variaciones (aunque de vez en cuando es un acierto hacerlo), pero sí ofrecerle bocatas rellenos con diferentes ingredientes o yogures de sabores diversos.

8. Merendar en frente de la tele

Este es otro error muy común, ya que el niño se distrae y puede acabar provocando un mal hábito. Se ha demostrado que los niños que comen frente al televisor comen más y peor, y tienen mayor riesgo de obesidad.

¿Cómo consigues que tu hijo meriende bien?¿Conoces otros errores habituales?

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