La deshidratación típica del verano afecta más a los niños; dales líquidos!

Los zumos caseros son una buena fuente para hidratar a tu bebé

Los lactantes y los niños de 0 a 3 años son los grupos de mayor riesgo ante la aparición de la deshidratación en verano, por esta razón el presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), el doctor Javier Aranceta, recomienda «pautar la hidratación de los más pequeños, aunque no tengan sed, con dosis de agua, zumos o lácteos cada dos horas».

A esta edad el componente hídrico del organismo es mayor y «pequeñas variaciones suponen un cambio importante y un riesgo para todos los procesos. Además, no se ha producido la suficiente maduración de los centros reguladores de la sed y por tanto hay mayor dificultad para afrontar la necesidad de agua», explicó el doctor Aranceta.

Las principales causas de pérdida de líquidos en un bebé son los vómitos sostenidos y la diarrea profusa. Otras causas serían la sudoración excesiva (golpe de calor) y la eliminación excesiva de orina.

«Un bebé o niño que empieza a deshidratarse demuestra que tiene sed, llora y bebe con avidez casi cualquier líquido que se le ofrezca. También puede cursar fiebre por la propia deshidratación, independientemente de la causa que la produce», comentó la SENC en un comunicado.

En este sentido, para prevenir los riesgos de la deshidratación en verano, «se debe evitar la exposición al sol en los niños hasta los 6-8 meses de edad. También es aconsejable siempre pasear o estar a la sombra, protegido de los rayos ultravioleta y de los ambientes calurosos», apuntaron.

ZUMOS CASEROS MEJOR QUE REFRESCOS

Por su parte, en los jóvenes y adolescentes «sería conveniente estimular la hidratación a partir de bebidas sin alcohol, priorizando el consumo de agua, zumos, zumos vegetales, bebidas con sales minerales, etc. En verano podría ser aconsejable el consumo entre 8 y 10 vasos de líquido como ingesta global, aunque en presencia de actividades deportivas o en ambientes muy calurosos puede ser necesario aumentar sobre todo la ingesta de líquidos», afirmó el doctor Aranceta.

De este modo, en una dieta equilibrada «la primera opción para completar el aporte de líquidos sería el consumo de agua, de bebidas o zumos de verdura o fruta preparados en casa o formatos de agua culinaria como consomés, gazpachos, sopas, etc. Los refrescos y otro tipo de bebidas podrán considerarse de consumo esporádico también en formato ocasional o en un contexto lúdico», señaló.

Vía: Europapress

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