Las pruebas prenatales más comunes durante el embarazo

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Si estás embarazada, tu médico te ofrecerá la posibilidad de realizar diferentes pruebas a lo largo de la gestación para llevar un control de la misma. Algunas pruebas, como el análisis de sangre, son rutinarias y se hacen siempre a todas las mujeres, otras, sin embargo, se hacen en función de si es necesario y tú quieres. Tu ginecólogo te informará sobre la pertinencia de cada prueba, pero aquí te voy a explicar brevemente en que consiste cada una de ellas.

Pruebas durante el primer trimestre

  • Análisis de sangre

Se utilizan para detectar anemia y otras enfermedades como hepatitis, diabetes o SIDA. Además sirve para determinar el tipo de sangre y RH, ya que si tu RH es negativo y el de tu hijo positivo puede haber complicaciones.

  • Análisis de orina

Se realiza para comprobar que no hay infección de orina, y para medir los niveles de azúcar y proteínas. Tanto esta como la prueba anterior se realizan a todas las embarazadas.

Pruebas durante el segundo trimestre

  • Análisis de vello coriónico

Este es un procedimiento, que se suele realizar sólo en embarazos de riesgo,  por el cual se obtiene una pequeña cantidad de tejido de la placenta en desarrollo entre las 10 y 12 semanas del embarazo. El tejido se analiza para detectar trastornos cromosómicos y, si es indicado, enfermedades genéticas específicas.

Aunque no es doloroso, se trata de un análisis invasivo que puede causar ciertas molestias, y se recomienda no hacer esfuerzos físicos en las 72 horas posteriores a esta prueba.

Esta prueba no es tan usual, pero puede que te la recomiende tu médico. Se trata de una prueba no invasora que se puede realizar entre las semanas 11 y 14 para determinar el riesgo de síndrome de down.  La tasa de detección con esta prueba es de un 80% aproximadamente.

  • El examen triple.

Esta es otra prueba rutinaria, que se realiza por defecto entre la semana 15 y 20 del embarazo.  Consiste en un nuevo análisis de sangre que mide la presencia de tres substancias en la sangre: alfa-fetoproina (AFP), estriol no conjugado (uEST) y gonadotrofina coriónica humana (HGG).  Si los resultados muestran cantidades anormales de cualquiera de esos tres elementos, puede tratarse de embarazos afectados por el sindrome de down.

Esta prueba sirve simplemente como evaluación y no como diagnóstico, es decir, es relativamente común “falsos positivos”. Si esta prueba resulta anormal recomiendan hacer una amiocentesis para saber si se debe a algo grave o no.

  • Ecografía

Se realiza también a todas las embarazadas, y es una de las pruebas favoritas, ya que es la primera ocasión en la que puedes ver a tu bebé. Se suelen realizar varias a lo largo de la gestación.

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Esta prueba utiliza ondas sonoras para crear una imagen del bebé, la placenta  y el útero, así como de otros órganos que se encuentran en tu vientre. Esta prueba permite que tu ginecólogo obtenga datos muy valiosos sobre la evolución de tu embarazo y la salud de tu bebé, como por ejemplo, cuantos bebés hay (y habitualmente también el sexo), si la placenta está bien situada y si el desarrollo del bebé es normal.

Esta prueba se realiza entre las semanas 16 y 20 del embarazo y sólo en determinadas circunstancias en las que el médico lo ve necesario. Consiste en extraer una muestra del líquido amniótico para analizar, lo que sirve para detectar el síndrome de down y defectos del tubo neural. Los resultados suelen estar disponibles en un par de semanas.

El procedimiento puede ser incómodo, pero se puede emplear anestesia local. Consiste en un pinchazo en la pared abdominal y dura apenas unos minutos.  Algunas mujeres experimentan calambres después de la prueba, pero suelen desaparecer por sí solos. Al igual que en el análisis de vello coriónico, se recomienda no hacer esfuerzos físicos en 72 horas.

El riesgo de una amniocentesis es bajo, pero existe. Hay una tasa de aborto espontáneo natural durante cualquier embarazo, y la amniocentesis aumenta esta tasa de complicación natural  en menos de un 0,5 por ciento. Es decir, menos de 1 en 200 mujeres sufrirían aborto espontáneo como resultado de la amniocentesis.

Pruebas durante el tercer trimestre

  • Perfil biofísico

Esta prueba se realiza durante las últimas semanas de embarazo. Se utiliza ultrasonido abdominal para evaluar el latido del corazón, el movimiento y el patrón de respiración de su bebé, junto con la placenta y la cantidad de fluido amniótico.

  • Prueba de tolerancia a contracciones

Esta prueba determina cómo de bien soportará el bebé el estrés del parto. Mediante estimulación de los pezones se libera oxitocina, lo que  provoca contracciones en el útero. Un monitor fetal electrónico detecta el rimo cardiaco del bebé y sus variaciones.

Si las contracciones no son lo suficientemente fuertes, se realiza una prueba similar introduciendo por vía intravenosa oxitocina.

  • Enfermedad por estreptococos del grupo B (GBS)

Esta prueba se realiza para detectar una bacteria que afecta a 1 de cada 7 embarazadas.  Si de detecta y se trata con antibiótiocos no ocurre nada, pero es peligroso para el bebé en caso de que no se diagnostique, ya que puede llegar a provocar su muerte.

Esta prueba se suele recomendar para todas las mujeres y se realiza entre la semana 35 y 37 de gestación.Para evaluar si la GBS está creciendo en su vagina o el recto, se efectua un cultivo en estas áreas; si la GBS está presente, durante el  parto se pueden administrar antibióticos que reducen notablemente las complicaciones mencionadas.

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